miércoles, 15 de julio de 2020

Nevazones.

Hugo Fernández:
Esas nevazones con harta vegetación arbustiva de esa zona son una de las maravillas del mundo, para mi. Cuando era lolo fuimos a pasar unas vacaciones de invierno a Los Lleuques, con unos vecinos de Santiago, a uno le comenté que en la noche podría nevar y no me creyó......él suponía la nieve solo en la alta cordillera, con muy poca vegetación.
Cuando amaneció y vio los hualles, robles, avellanos y otros totalmente nevados, le vino una especie de shock por la impresión y nos costó como 10 minutos que volviera, lo recuerdo muy bien, porque ni les cuento cómo estábamos de asustados con nuestro amigo en ese estado. Siempre me acuerdo de ese evento, porque ver los árboles nevados son una maravilla. Después nos dijo, que él pensaba que eso solo se producía en Suecia, cuando llegar allá era casi inviable para cualquier cristiano. Eso debe haber sido en 1965/66.

Hugo Moffet:
Recuerdo que en una oportunidad (estudiábamos en Chillán) Hugo y yo preparamos un fin de semana en su casa de Los Lleuques.
Nos aperamos de una garrafa de Collipeumo, unas longanizas, pan francés (pan batido, marraqueta) y partimos hacia las alturas. Al llegar pasamos a saludar al "Hualle" un lugareño propietario de un pequeño almacén que además proveía de vinacho de emergencia si es que llegase a faltar.
Abreviando el cuento, debo decir que estábamos con Hugo bajo un gran alero que tenía la casa en donde se hacia fuego. Ya era de noche y el fuego nos mantenía temperados por fuera y el Collipeumo hacía lo suyo por dentro. En la parrilla yacía un "nido de aguila" con las longanizas que habiamos comprado y convenientemente armada con unos fierritos puestos en cruz para que no fuera pecado....la manteca caía....a nosotros no nos importaba, el colesterol era desconocido para nosotros....la conversa, mientras tanto, fluía entre lo humano y lo divino y veíamos mientras tanto llover.
Esos momentos que se atesoran como vivencias inolvidables...
Comenzamos a dar cuenta de esas longanizas que habian perdido toda su grasa y que era pura carne... obviamente se acompañaba de ese vino tinto grueso y potente de taninos, un complemento exquisito para el paladar...
De pronto, la lluvia cambió de aspecto, no salí del asombro cuando comenzaron a caer plumitas desde el cielo... Yo un lafkenche, veía por primera vez NEVAR!!!...
Un maravilloso espectáculo para alguien criado al lado del mar.

Hugo Fernandez:
Si, mira, no recordaba que tu primera nevada también te ocurrió en Los Lleuques. Si....... momentos inolvidables, buena carne, buen vino, buena conversa ¿Qué más  se podía pedir?.

Hugo Moffet:
El paisaje era de postal navideña al dia siguente.
Gracias Hugo por haberme permitido tener esta inolvidable experiencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario